Sr. Presidente, sobre mi cuerpo decido yo

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Ante un anteproyecto de ley como el del aborto, mediante el que nos amenazan con crucificarnos a todas y cada una de las mujeres en este país (en edad de reproducir y fuera de ella, ya sea por arriba o por abajo), me he sentido en la obligación moral de comunicar a mi alumnado de 1º de Bachillerto algo que atañe directamente a sus vidas, un proyecto de ley que podría poner sus vidas en jaque y ante un nuevo peligro. El objetivo no era otro que el de informales y hacerles recapacitar.

Comencé preguntándoles si sabían algo al respecto. Como buenxs adolescentes, sabían y habían oído, algunxs estaban más informadxs que otrxs, pero nadie tenía las ideas claras: ningunx conocía al 100% el alcance de esta posible ley futura.

Como punto de partida tomé El tren de la Libertad, les hablé de cómo surgió, de sus precursoras (el Grupo Feminista de Les Comedres y Mujeres por la Igualdad de Barredos), de cómo el 1 de febrero pasado fuimos partícipes y testigxs del mayor movimiento social, ciudadano, feminista e histórico de este país en muchísimos años. No lo conocían. Me entristeció saberlo, pero en cuanto comenzamos a hablar y vi sus miradas atentas e interesadas (tanto ellas como ellos), mi tristeza se fue disipando y dio lugar a una experiencia compartida espectacular. 

Lo 1º fue mostrarles el logo de nuestro movimiento:

tren_libertad3

Lo 2º fue ver juntxs un vídeo explicativo sobre el proyecto El tren de la Libertad:

Lo 3º fue escuchar juntxs la canción de nuestro movimiento:


Lo 4º fue leer juntxs el manifiesto Porque yo decido que nuestra compañera feminista Alicia Miyares redactó para tal efecto, con el objetivo de remitirlo al Congreso de los Diputados:

Porque yo decido desde la autonomía moral,  que es la base de la dignidad de una persona, no acepto imposición, o prohibición alguna en lo que concierne a mis derechos sexuales y reproductivos y, por lo tanto, a mi plena realización como persona. Como ser humano autónomo me niego a ser sometida a tratos degradantes, injerencias arbitrarias y tutelas coactivas en mi decisión de ser o no ser madre.

Porque soy libre invoco  la libertad de conciencia como el bien supremo sobre el que fundamentar mis elecciones. Considero cínicos a quienes apelan a la libertad para restringirla y malévolos a quienes no importándoles el sufrimiento causado quieren imponer a todos sus principios de vida basados en inspiraciones divinas. Como ser humano libre me niego a aceptar una maternidad forzada y un  régimen de tutela que condena a las mujeres a la “minoría de edad sexual y reproductiva”.

Porque vivo en democracia y soy demócrata acepto las reglas de juego que deslindan derechos de pecados y ley de religión. Ninguna mayoría política nacida de las urnas, por muy absoluta que sea, está legitimada para convertir los derechos en delitos y obligarnos a seguir principios religiosos mediante sanción penal. Como ciudadana exijo a los que nos gobiernan que no transformen el poder democrático, salvaguarda de la pluralidad, en despotismo.

Porque yo decido, soy libre y vivo en  democracia exijo del gobierno, de cualquier gobierno, que promulguen leyes que favorezcan la autonomía moral, preserven la libertad de conciencia y garanticen la pluralidad y diversidad de intereses.

Porque yo decido, soy libre y vivo en democracia exijo  que se mantenga la actual Ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo por favorecer la autonomía moral, preservar la libertad de conciencia y garantizar la pluralidad de intereses de todas las mujeres.

Llegadxs a este punto de nuestra sesión, el ambiente ya estaba revuelto, ellxs mismxs comenzaban a expresar sus opiniones y a debatir entre ellxs. La indignación se hacía evidente. Yo ya solo moderaba y encaminaba la discusión que surgió de manera inevitable, para que no se perdieran en divagaciones por el camino. Los chicos parecían un poco más ajenos (aunque para mi sorpresa se mostraban también indignados), hasta que les hice ver que esto era algo de todas y todos, que por supuesto nos afectaba directamente a las mujeres, pero que todo aquello que nos afecta a nosotras, les afecta también a ellos, y viceversa. Además, la responsabilidad es mutua (debiera serla). En cualquier caso, dedicamos unos minutos a hablar de la responsabilidad de nuestros actos, el nuestro deber de asumir las consecuencias de todo aquello que hacemos en nuestra vida. Para bien y para mal. Dejamos esta discusión abierta y pactamos que la retomaríamos más adelante, ya que no quería desviarme del tema del aborto.

Lo 5º fue ver juntxs la película Si las paredes hablasen, de Nancy Savoca, que relata la historia de tres mujeres distintas y sus experiencias con el aborto. Cada una de estas tres historias se desarrolla en un mismo escenario (una misma casa), con 22 años de diferencia entre cada una de ellas: años 1952, 1974 y 1996. Tres mujeres distintas con tres situaciones distintas en tres épocas distintas (con sus respectivas leyes en cada época), unidas por un nexo en común: el aborto.

Carátula "Si las paredes hablasen", de
Carátula “Si las paredes hablasen”, de Nancy Savoca.

Aquí les dejo las película por si quieren llevar a cabo la experiencia en clase con su alumnado:

Tras ver la película, la comentamos, y cada unx de nosotrxs fue dando su opinión personal. Se desató un nuevo debate, esta vez más corto ya que todo estaba prácticamente dicho; es decir, la pataleta ya la teníamos clara; la indignación, también. Todxs habían comprendido hasta qué punto esta reforma de la ley influiría en sus vidas. Nos quedaba solo dar respuesta a una pregunta: ¿Qué podemos hacer? 

Y fue entonces cuando pasamos a nuestro 6º paso: les propuse escribir una carta personal dirigida al Presidente de esta país: al Sr. Rajoy. Me miraron incrédulxs y emocionadxs al mismo tiempo. ¿Por qué no? – les dije. Les prometí que me encargaría de enviar las cartas por correos a la Moncloa, pero tenía que ser algo que saliera de ellxs. Si no, no tenía sentido. Y así fue. En seguida se pusieron manos a la obra. Las ganas de expresarse y de hacer oír sus voces se veían reflejadas en sus rostros y a través del silencio que se produjo mientras escribían el primer borrador. 

Aquí les dejo varios ejemplos de esas cartas-borradores que redactaron. No se imaginan lo orgullosa que me siento de todos y cada una de ellas. Ha sido una experiencia muy bonita: miedos, interrogantes, dudas, preguntas, nervios, responsabilidades, vida, lucha, sociedad, unión… Salió a la luz lo mejor de ellxs y brillaron en todo momento esos espíritus luchadores por forjar un mundo mejor y por reivindicar sus derechos. Les confesé que ese espíritu crítico es el que les llevaría lejos en la vida. Ojalá no me equivoque…

Cartas del alumnado de Bachillerato al Presidente del Gobierno sobre el debate de la Ley contra Aborto

Destino de nuestras voces: ¡La Moncloa!
Destino de nuestras voces: ¡La Moncloa!

Si quieren conocer otras películas relacionadas con el aborto (muchas de ellas pueden encontrarlas fácilmente online, en Youtube o en otros canales), pinchen la imagen de aquí abajo:

Exijo una separación entre mi vagina y el Estado
Exijo una separación entre mi vagina y el Estado

 ¡Espero que les haya gustado esta Sesión y que compartan con nosotras sus experiencias!

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Kika, me lo llevo a “Especialista” por si alguien quiere compartir experiencia o, simplemente, hacerse algunas preguntas. Gracias.

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